miércoles, 28 de mayo de 2014

Madrid Segovia, Historia de un reto.

Esta entrada al blog va a ser algo más especial que las demás. No solo por la distancia de la ruta, ni si quiera por el perfil, sino por muchos otros motivos que son los que realmente hicieron que me aficionara a este mundo de la "Bici de montaña".

Hay pocos deportes que exijan más espíritu de sacrificio que la bici, pocos donde el compañerismo sea tan importante para superar un mal día, pocos donde la componente técnica te permita disfrutar tanto de un buen sendero y ninguno que permita todo esto al mismo tiempo que estás en plena naturaleza.

Este fin de semana fue uno de esos "grandes" que recordare (recordaremos) mucho tiempo. Hace unos 5 meses, Karlos nos "lió" a todos para apuntarnos a todo un reto: 1ª edición de la Madrid Segovia en MTB. "108 km y 2100 de desnivel acumulado. ¡Se te puede hacer bola!". Eso era lo que decía el cartel publicitario.WEB de la marcha

Todos teníamos mucho respeto a la distancia y al desnivel, pues por lo general nunca pasamos de los 60 km y de los 1000 metros. El caso es que sin saberlo como, de repente todos abonamos la inscripción y comenzamos a planificar salidas más largas y con más desnivel. La ilusión (y el canguelo) fue creciendo y cada fin de semana hablamos del "Reto" y de si íbamos a ser capaces de hacerlo.

Lo que empezó con muchas ganas de prepararse, poco a poco, con el día a día, se hizo cuesta arriba. Entre unas cosas y otras la mayoría no pudo entrenar ni la mitad de lo que hubiera querido.
Para colmo, nuestro querido "presi", el mismo que nos había liado a todos, el mismo que nos ha transmitido el espíritu Lunatico (quizás debería decir virus lunático :D) era baja forzosa por una inoportuna enfermedad.

El caso es que el mismo día anterior me estaba planteando en que tipo de "locura colectiva" me había metido. Finalmente decido ni estresarme y simplemente salir a rodar y a disfrutar de un día entre amigos, llegar hasta donde pudiera y dedicarle el esfuerzo a Karlos, que tantas ganas tenia de hacer esta ruta. Tampoco pudo venir Paco un compromiso familiar se lo impidió. ¡Como nos acordamos de vosotros todo el día!
Tengo muy claro que con el poquito tiempo libre que tengo, no voy a batir ninguna marca, a si que el reto es únicamente llegar.

El recorrido es este


y este es el perfil


El sábado 24 de mayo, a las 8.00 salíamos de Tres Olivos, entre un gran ambiente y una (de momento) buena organización. El ambiente entre los 2100 bikers de la prueba, excepcional. En la meta estábamos Nacho, Juanmi, Miguel Nisar y un servidor. También nos encontramos con más amigos lunáticos como Casero y su grupo y Jose.
Karlos, va  por ti!. Recuperate pronto presi!







El recorrido en los primeros kilómetros discurre paralelo a las vías del ten, por la vía de servicio, un terreno con mucha piedra y muy muy rompepiernas, con rampas cortas pero muy duras. Son solo unos 8 km, pero veo partir unas 5 o 6 cadenas !

Llegados a Tres Cantos, la carrera se dirige a la zona de la Marmota, muy conocida por nosotros.  Conocer el terreno te permite regular mucho los esfuerzos y hasta ese momento todo va de lujo. Rodamos los 5 agrupados y a un ritmo sin forzar (en la mente sólo tenemos una cosa: llegar al acueducto). Cuando llegamos a la Marmota, primer problema. ATASCAZO. Ya lo intuíamos, pues meter a 2100 tíos por un sitio donde solo se puede pasar uno a uno y condificultad era de locos. El caso es que tardamos 45 minutos en cursar ANDANDO un tramo que no lleva más de 10 minutos en bici. Lo peor no es perder tiempo, eso nos daba igual, lo peor fue estar parado. Cuando pude volver a montarme en la bici estaba frío. Al salir directamente a la zona de los "toboganes" que llevan a la carretera de Hoyo mis piernas decían que "no"
Fue un rato muy malo, me quedaba atrás constantemente y veía que "no iba". No fue una pájara, simplemente uno de esos momentos en que las piernas no van, no eres capaz de coger ritmo y cualquier desarrollo te parase inadecuado.
Por suerte, todos fueron tirando de mi, esperándome, animando, etc. En la bici me tomo un gel y en el avituallamiento de la carretera de Hoyo, fruta y otro gel. Por suerte, el momento malo pasa y empiezo a encontrarme mejor.

De ahí al pantano de Santillana, el terreno no es muy duro, pero siempre pica para arriba y va castigando y castigando. Nacho empieza con calambres. Ahora soy yo el que tiene que animarle, ayudarle a estirar y hablar mucho con él.
Llegamos al pantano y hacemos otra parada a reponer fuerzas



Todos seguimos juntos, todos nos animamos, todos pensamos en llegar a Cercedilla y luego "ya veremos".

Salimos y comenzamos la larga subida hasta Cercedilla, que pasa por el Boalo y Mataelpino. Miguelón también comienza a tener calambres y yo, aunque recuperado del bajón, no estoy para tirar cohetes. Nisar y Juanmi van tirando hacia Cercedilla mientras Nacho, Miguel y yo vamos dándonos ánimos y superando repecho a repecho (partido a partido que diría uno que yo me sé)
Por suerte llevo empollado el recorrido y puedo ir regulando sabiendo lo que quedaba hasta Cercedilla e ir cantando al grupito  lo que nos quedaba. Fue importante para animarnos ya que el camino se hizo largo y las paradas eran frecuentes para reagruparnos y estirar las piernas.
Por suerte, para esos momentos, contábamos con la ayuda de la bota ZZZ que Miguel había llegado. Era la envidia de la marcha!



Poco a poco se nos van pasando los calambres y las piernas llegan a un estado en los que daba igual hacer 1 km más o 10. Es algo divicil de explicar, pero llegas a un estado en el que ya no te puede doler más nada y te conviertes en una maquina de hacer kilómetros (despacio, pero sin pausa)

Llamada de Juanmi y Nisar y descubrimos que ya nos sacan 20 minutos. Estaban comiendo en Cercedilla. Dicen que nos esperan. Bien por ellos!

Llegamos a Cercedilla con muchísimo animo. Nos habíamos recuperado algo y la comida y la conversación nos sentó bien a todos.
Comiendo en Cercedilla


Llenos de moral y de energía decidimos seguir hasta Segovia y entrar en bloque en meta. Justo a las 15hrs salimos de Cercedilla. Llevábamos ya 7 horas de marcha y nos quedaba por delante subir un puerto muy largo. Lo peor en la arrancad no fueron las piernas, sino nuestras posaderas!!! Literalmente no podíamos sentarnos ninguno!

Poco a poco el culo se vuelve a hacer al sillín y vamos subiendo penosamente la fuenfria. En la zona de las Dehesas, la más dura, se me grabó una imagen. Una fila interminable de bikers, todos de uno en uno, todos con la cabeza agachada y todos en silencio. Solo se oían los pájaros, el viento y la forzada respiración de los ciclistas. Se notaba cansancio en las formas de pedalear, se notaba agotamiento, pero también se notaba PASION. A estas alturas de la marcha, estoy seguro que todos los que íbamos en ese grupo respondíamos al perfil de ciclista globero, ese que sólo puede salir dos domingos y que bastante tiene con mantenerse encima de la bici tras 70 km. Solo aquellos que saben lo que es sufrir en la bici saben a que me refiero...

La fuenfria se nos hizo larga, muy larga.  pero por fin llegamos al mirador de los poetas.


Volvemos a recibir llamada de Juanmi y  Nisar. Están arriba del todo, y dicen que nos esperan. En unos 25 minutos llegamos y nos juntamos todos arriba.


Nos felicitamos. Sabemos que ya está hecho, que sólo nos falta dejarnos caer hasta Segovia. Después de 80 km, solo hay que bajar otros 28 km hasta el acueducto... al menos eso pensábamos.

La organización nos había preparado alguna sorpresa, con algún que otro repechón des esos que te matan. Pero en general la bajada a Segovia la hacemos muy rápido y agrupados.

De repente, "ahi está! " dice alguien, "¡ahí está Segovia!" Casi sin darme cuenta me encuentro que vamos todos bajando a tope, en plato y en los tramos llanos rodando muy fuerte. No sé de donde salen las fuerzas pero el caso es que íbamos a bloque.

Justo cuando el GPS me marca 102 km vemos la meta, que habían colocado a las afueras de Segovia. Nos paramos, nos ponemos guapos para la foto y entramos los cinco a la vez. Satisfacción es lo que se me viene a la mente. Un reto para mi que ha sido superado con la ayuda del grupo.
Nos quitan el chip y tenemos que seguir hasta el acueducto. La entrada en meta en el acueducto solo tiene una palabra: ES-PEC-TA-CU-LAR
Solo por eso, ya tengo decidido que en 2015 repito. Es algo muy, pero que muy, especial acabar una etapa como esta en un momento con tanta historia, con gente que no conoces de nada animándote y encima entrando de nuevo todos juntos. Algo dificil de olvidar (y dificil de describir)


La organización había preparado un pequeño stand donde pudimos hacer las fotos que más recordaremos
Reto conseguido. Miguel, Juanmi, Nisar, Nacho y un servidor

Por supuesto que también hubo foto individual


Miguel, Nisar, aún no he conseguido vuestras fotos!

Como resumen: Dias como estos son lo que hacen que cada vez quiera más este deporte. El sufrimiento y el esfuerzo tienen como recompensa la superación personal y compartir unos momentos muy especiales con amigos.


No quiero terminar sin agradecer a mi santa esposa la paciencia que tiene al permitirme salir cada fin de semana mientras ella se queda con la prole en casa. Sin ella, nada de esto seria posible.

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